Friday, February 03, 2006

34. el henamoramiento poblematico

Mariano Restituto, copropiloto del abión, se encontraba en pleno ataqe de cagalera jitana cuando desaparecio por conpleto. Cuando le allamos se encontraba en esta aztitud de uelga general. Le dio un simposiun en el corazón al azer el esfuerzo de peneentrar a la muñeca diabólica.

cuando nos desizimos del cadaver triturándolo con una picadora de ielo en pleno buelo, y bolbimos a los asientos, notamos una ligera brisa de feromonas sesuales eleztromanetizadas positivamente hablando, qe entraban por una de las bentanas del abión, qe la farruca abía abierto pa secarse un chorretón de lefa qe le abía echado el banqero de semen en la cabeza, ajena a qe de esa forma se proporcionaba una desproporcion desnivelica en los balores de condensacion del fusilaje del bión i éste pudierase qe se caía pabajo y nos rronperíamos los cráneos los unos contra los otros.

La brisa de feromonas tremendamente hormonadas se entremetieron en los cuerpos de la Jertrudis Ponpeya y causó en ella un furor bajinal sólo conparable con el calentón de buebos del Serafín Zhubiri, pero debido a la falta de osigenación y a la musica de fondo de la BSO de Verano azul, asta el momento del alunizaje no se desprendieron las ormonas del uno contra el otro.

Eso si, fue sacar el tren de aterrizage i enprenderse a lametones, a comidas de mienvro biril, a sacudidas barias, no siendo cocientes de qe la señora anciana no esta para esos trotes i partiendola por la mitad en una enbestida salbaje.

Serafín Zhubiri yorava desconsoladoramente, la farruca parecía un clis de plaimobil con el pelo que parecía un casco debido a qe se le abia secado la corrida del negro banqero i asta la coleta la tenía tiesa, la lirio se cojía las tetas para qe no la pasara igualmente qe a la ana ovregón qe se le rrebentaron en pleno buelo, la sagrario manejaba los mandos del bión porqe el piloto automático se encontrava yorando en la zona de carga, la extrarrrosa, como si de una peqeña flor de lis se tratase, estaba irutando i gaseandose porqe tenia una incongestion de tanto comer pajas. Una serbidora de su uste y de su majestá i demás serbidunbre se entontraba feliz, tirando de la cuerda en la qe se estaba secando manuel ojoavizor, segura de qe la pobre anciana sería reconpuesta con la saviduría popular de la isla de madragascar, qe cercana estava lla de nuetras vienamadas seicheles.

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