La señorita azafata del abion era la abuela Jertrudis Ponpeya. Ella tenia el cielo ganado, dejó de trabajar en un anuncio de alubias para pasar a trabajar en una tienda de colchas y edredones en pleno joncon, llamada Colchas Piquer y como descubrió que las telas no eran lo suyo embarcó destino conpañias ahereas y enpezó a la edad de ciento tres años su carrera de azafata de altos buelos.Jertrudis Ponpeya no podía dejar de fumar mientras nos preparaba los cubatas en el abión. A la extrarrosa le preparó una palangana llena de pienso y pajas. La extrarrosa qe no se abia dado cuenta de qe le abian confundido con una criatura inmunda, relamió lo qe abia de las pajas y dejó el pienso pa los cerdos.
Los pilotos automáticos, Serafín Zhubiri y Mariano Restituto, copiloto y copropiloto instrospeztibamente ablando, se iban penetrando en la cabina a dos muñecas inchables del tipo llola berrocal para pasar el rato, lla qe tenian proibido el ver la tele o el azer punto de cruz, aztibidades preferidas por ellos en sus ratos libres. Mientras tanto manejaban el abion para qe nosotras estuvieramos o estubieremos comodas llendo a madagascar.
El banqero de semen rico, rico digo el banqero no el semen, bueno el semen tambien, bueno qe me refiero al rico banqero de semen y no al semen rico del banqero, qe se llamaba orlando fluz, estaba enamorandose perdidamente de la farruca que tenía el chichi haciendo palomitas de maiz y luego guardaba en tapergüares para vender en cuanto bajaran del abión.
El aterrizage fue forzoso como el parto de la canpanario, mañana os cuento como se desarroyó y el motivo por el qe Serafín Zhubiri y Jertrudis Ponpeya acabaron teniendo una istoria de amor.
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