Thursday, February 02, 2006

33. aterrizage con forces

La señorita azafata del abion era la abuela Jertrudis Ponpeya. Ella tenia el cielo ganado, dejó de trabajar en un anuncio de alubias para pasar a trabajar en una tienda de colchas y edredones en pleno joncon, llamada Colchas Piquer y como descubrió que las telas no eran lo suyo embarcó destino conpañias ahereas y enpezó a la edad de ciento tres años su carrera de azafata de altos buelos.

Jertrudis Ponpeya no podía dejar de fumar mientras nos preparaba los cubatas en el abión. A la extrarrosa le preparó una palangana llena de pienso y pajas. La extrarrosa qe no se abia dado cuenta de qe le abian confundido con una criatura inmunda, relamió lo qe abia de las pajas y dejó el pienso pa los cerdos.

Los pilotos automáticos, Serafín Zhubiri y Mariano Restituto, copiloto y copropiloto instrospeztibamente ablando, se iban penetrando en la cabina a dos muñecas inchables del tipo llola berrocal para pasar el rato, lla qe tenian proibido el ver la tele o el azer punto de cruz, aztibidades preferidas por ellos en sus ratos libres. Mientras tanto manejaban el abion para qe nosotras estuvieramos o estubieremos comodas llendo a madagascar.

El banqero de semen rico, rico digo el banqero no el semen, bueno el semen tambien, bueno qe me refiero al rico banqero de semen y no al semen rico del banqero, qe se llamaba orlando fluz, estaba enamorandose perdidamente de la farruca que tenía el chichi haciendo palomitas de maiz y luego guardaba en tapergüares para vender en cuanto bajaran del abión.

El aterrizage fue forzoso como el parto de la canpanario, mañana os cuento como se desarroyó y el motivo por el qe Serafín Zhubiri y Jertrudis Ponpeya acabaron teniendo una istoria de amor.

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